Cuando Anna Scanlon se sumergió en el submundo del veganismo en internet no imaginó que meterse con otro bloguero de YouTube terminaría en una demanda por difamación y en un escándalo público.
"En un momento dado busqué mi nombre en Google y encontré el resultado "Anna Scanlon ofrece sexo". Me dieron ganas de vomitar", le contó esta estadounidense a la BBC.
Para Anna fue un giro de acontecimientos infernal sobre lo que había sido un cambio positivo en su vida.
Tras mudarse en 2012 a Reino Unido desde California, Scanlon encontró en la publicación de videos en YouTube una forma de mantener informados a sus amigos y familiares sobre su nueva vida, y también una manera de presentarse ante toda una nueva comunidad.
"Cuando me fui a vivir a Inglaterra no conocía a nadie, y YouTube se convirtió en un medio para interactuar con otras personas en mi día a día", recuerda.