Tras la carrera, antes de responder a la primera pregunta, el español pidió, a modo de broma, que se le reconociera el gran arranque que llevó a cabo en Motorland, y que le llevó a encarar la primera curva del trazado a la cabeza del pelotón.
Viñales, muy contundente en los primeros compases de la prueba, se mantuvo allí hasta que Alex Rins le superó, llegando como un disparo desde atrás en la octava vuelta.
Resumen del GP de Aragón:
“En ese momento me di cuenta de que la victoria iba a ser imposible. El agarre de la goma trasera comenzó a caer mucho, sobre todo en el flanco izquierdo”, resumió Viñales, que finalmente cruzó la meta el cuarto, a 2,8 segundos de Rins y a solo dos décimas del tercero, Joan Mir.
Cualquiera que comenzara una carrera con aspiraciones de ganarla y no pudiera siquiera subirse al cajón, consideraría el resultado como malo. Sin embargo, la inestabilidad que impera en este Mundial hizo que, a pesar de la cuarta plaza, el de Yamaha redujera hasta los 12 puntos su desventaja respecto del líder de la tabla general, que ahora pasa a ser Mir. Entre ambos, a seis puntos de cada uno, se ha situado Fabio Quartararo, que ahora es el segundo.
Declaraciones del podio del GP de Aragón:
Con vistas a las últimas cuatro carreras, el corredor de Roses (Girona) no quiere experimentos porque no es el momento de hacerlos, y solicita a la marca de los diapasones que se limite a tratar de reforzar los puntos fuertes de su moto.
“Esta vez Suzuki y Honda fueron mejores. Nuestros puntos débiles no los mejoraremos, pero los fuertes, sí. Cada vez que exploramos nuevos caminos, la cosa va mal. No hemos conseguido encontrar más agarre trasero en tres años, así que hay que centrarse en la parte delantera de la moto”, añadió el #12, que para nada piensa salir a contemporizar a partir de ahora: “Si puedo ganar todas las carreras que faltan iré a por ello. No tengo nada que perder”.