Dedicación y esfuerzo son quizá dos de las palabras que definen a la perfección al sexo femenino en el ámbito de negocios, en el que por años se han enfrentado ante situaciones adversas para abrirse paso, sin embargo, el panorama se ha transformado de tal forma que como bien dice el informe elaborado por la Global Entrepreneurship Monitor (GEM), 163 millones de mujeres han iniciado empresas en todo el mundo y 111 millones ya cuentan con una establecida.
Lo mejor del caso es que México es un ejemplo del empuje femenino que existe, pues en ese estudio se destaca como una de las naciones en la que la participación de la mujer superó a la del hombre con una porción de 1.1 féminas por cada varón.
Esas ganas de crecer y desarrollarse ha dado pie a proyectos como MIA Co-Growing, plataforma ideada por Ana Cecilia Cárdenas y Marisse del Olmo, quienes abrieron un espacio en el que buscan se “generen conexiones entre mujeres para que puedan juntar proyectos, que a la larga les brinde beneficios y que a su vez pueda impactar de manera positiva a la sociedad. Creemos que la pasión de las mujeres es el motor principal para modificar desde la raíz la problemática que enfrentamos día a día”, como explica Marisse.
Con una importante trayectoria en temas de desarrollo social y empoderamiento femenino, Ana Cecilia, socióloga por la Universidad de Suffolk, y Marisse, maestra en administración y políticas públicas con enfoque en manejo de organizaciones por la Universidad de Nueva York, se conocieron mientras trabajaban en la representación de México ante la ONU, pero fue hasta que regresaron a nuestro país que decidieron colaborar en una iniciativa que tuviera como eje central: crear vínculos.
“Fue así como creímos en la necesidad de encontrar un espacio físico en el que se pudieran conocer mujeres de otras carreras, con otros talentos, para platicar y saber cuál ha sido su camino. Sentimos que sólo había foros de fines de semana, pláticas, talleres y no algo diario que pudiera tener estas sinergias entre proyectos”, cuenta Ana Cecilia.
Así fue como después de una ardua labor crearon MIA Co-Growing, que como bien lo dice la intención es que se cree una comunidad que se desarrolle en conjunto, “lo que importa es que vengan a crecer, para que entre nosotras mismas podamos cambiar la mentalidad de que entre mujeres todo es competencia; más bien entre mujeres podemos y nos apoyamos, entre más crecemos más cambiamos a la sociedad”, ratifica Del Olmo, y asegura que su deseo “es hacer una re-evolución, lo que pretendemos es contribuir y sumar a esta transformación trabajando juntas por un cambio positivo en la sociedad”.
Las instalaciones se localizan en pleno Centro de la Ciudad de México, frente al Monumento a la Revolución, siendo un lugar estratégico, debido a que es fácil llegar a través de distintas opciones de transporte público como Metro, Metrobus y cicloestaciones de Ecobici.
Además, el sitio cuenta con todo lo necesario para que sus integrantes puedan conciliar sus vidas profesional y personal, gracias a su espacio de trabajo compartido, ludoteca, cafetería y área de ejercicio. La arquitectura corrió a cargo de Mercedes Landa, quien interpretó el concepto que buscaban Ana Cecilia y Marisse.
Para ser parte, existen varios tipos de membresías, “tenemos oficinas privadas de 24/7, tú puedes entrar y salir a la hora que desees, y tomar las clases de ejercicio funcional y todos los eventos; hay otra que te da acceso al Co-Growing –el espacio abierto– e incluye las clases de ejercicio y todos los eventos; si ya tienes tu trabajo y oficina hecha y derecha, pero te interesa integrarte existe una membresía que te permite asistir a tres eventos más un networking que le llamamos conexiones MIA, puedes escogerlos dependiendo del tema que te interese.
Si estás por la zona y quieres venir a trabajar, hay un pase por el día, además vendemos 40 horas que puedes usar como se te antoje”, comparte Cárdenas. Dentro de sus contenidos tendrán talleres y conferencias, “hemos tenido desde standuperas hasta clases de yoga y de finanzas, habrá una de cannabisalud y otra de lactancia para niños, serán varios temas, ahorita los hemos escogido nosotras, pero conforme vaya creciendo el número de integrantes nos enfocaremos en sus intereses”, acota Ana Cecilia, y destaca que los hombres son bienvenidos, “tenemos las puertas abiertas para que puedan entrar y ser parte de algunas actividades, los vemos como nuestros aliados”.
Para contactarlas existen varias formas como su sitio miacogrowing.com o a través de sus redes sociales @mia_cogrowing, en Instagram, y como @miaco.growing en Facebook. Lo mejor de todo es que la iniciativa va más allá de sus muros, es por eso que están en proceso para obtener la certificación de empresa B, “que implica que a la par de generar ganancias económicas, debes estar comprometido a impactar positivamente a la sociedad y el medio ambiente a través de tus practicas diarias y tu cadena de valor.
Por eso, hemos desarrollado dos planes piloto, uno enfocado a que las personas que conforman MIA Co-Growing vayan a preparatorias y universidades de la zona a fomentar la cultura del emprendimiento en mujeres jóvenes y darles a conocer las herramientas que ya existen tanto en el sector privado como público local e internacional”, explica Del Olmo.
El otro consiste en invitar a todas aquellas emprendedoras que tengan sus proyectos, pero, no logren solventar el pago de una membresía, a presentárselos y ver la posibilidad de que se unan a la comunidad, “vamos a hacer una convoca - toria, nos falta alinear los puntos. Lo que queremos es que nos aporten y nosotras a ellas.
A la vez que todo en este espacio es reciclable para así cuidar el medio ambiente”, dice Ana Cecilia, quien destaca que “tenemos una frase que dice: ‘If you can see her, you can be her’, porque creemos que al momento de que ves a una mujer lográndolo, tú te puedes convertir en ella, eso es lo que estamos buscando generar aquí, tantos ejemplos para nosotras, como para nuestras futuras generaciones”.
Fotos: Sergio Bejarano y Edgar Silva Fuentes S.
Peinado: Melissa Osorio para L’Oréal Professionnel
Maquillaje: Ambar Fernández/Canela